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Un ejemplo de cómo no emplear la geolocalización

Por medio de la sencilla API del estándar de geolocalización —que explicamos hace tiempo—, se puede mejorar la experiencia de un usuario ofreciendole contenidos dependientes de su ubicación. O, si se emplea como lo hace Google+, dar una pobre impresión.

Hasta este fin de semana no había accedido a mi cuenta de Google+ a través del móvil, y me sorprendió encontrar un ejemplo tan claro de mala usabilidad. Esto es lo que aparece tras el formulario de acceso:

La interfaz de Google+ en iPhone 4, que me permite aceptar las condiciones de uso —y compartir mi ubicación— o cancelar

Tengo un botón para cancelar y una escueta nota en la que se me informa de que al aceptar permito que Google acceda a mi localización y que acepto los términos de su servicio móvil.

No dudo de que mi experiencia de usuario habría mejorado si hubiera aceptado, pero obviamente tengo derecho a no compartir mi ubicación si quiero preservar mi privacidad —es por ello que la especificación insiste en que el usuario debe permitir expresamente compartir tal dato—. No obstante, al cancelar me encontré con que Google me devolvía a la página inicial, sin permitirme acceder a mi cuenta.

Si hay algo en lo que coincidirá cualquiera que sepa algo de usabilidad es que emplear nuevas tecnologías debe significar que se ofrece al usuario una funcionalidad adicional, y no que se le niegue la posibilidad de acceder a un servicio.

Esta entrada se publicó el 10 de enero de 2012, se archivó en , y fue etiquetada como , . Autor: Saúl González Fernández. Aún no hay comentarios ›.

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