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La visión de túnel del iPhone

Hace un par de semanas se nos presentó un cliente pidiendo una iPhone App. Y como con todas las novedades anunciadas a bombo y platillo que se ponen de moda en la web, los clientes en muchos casos no saben por qué piden lo que están pidiendo.

Como es mucho más elegante criticar el pecado que al pecador, no vamos a emplear nombres. La situación fue la siguiente: el cliente X, dueño de una empresa, cuenta con un sitio web y un catálogo de sus productos. Mirando a la competencia directa, se da cuenta de que la empresa Y ha creado una aplicación para el iPhone que consiste en el catálogo de novedades. Y como no quiere ser menos nos pidió una «iPhone App como la de Y».

Lo primero que hicimos fue instalarnos la aplicación de Y del iPhone Store y probarla. Nos dimos cuenta en seguida de que no era más que una versión resumida de su sitio web, y no una aplicación en sentido estricto; y entendemos por «aplicación en sentido estricto» aquella que ofrece una funcionalidad que no pueda proporcionarse desde una página visitada por medio del navegador y que además suponga un valor añadido para el usuario.

Después de comprobar lo que hacía la «aplicación» de Y, comprendimos que no merecía la pena desarrollarla, porque iba a suponer una pérdida de tiempo y dinero. Cómo creemos que nuestro deber profesional incluye asesorar a nuestros posibles clientes —y no entrar en el modo «Sí a todo»—, le planteamos al cliente X la alternativa de desarrollar una versión móvil de su web.

¿Por qué una web móvil?

El principal motivo es la adaptación. Ofrecer una versión de un sitio web adaptada a los dispositivos móviles y a las limitaciones con las que cuentan —y que indicamos a nuestros clientes de Movilizaweb— es una ventaja competitiva sin duda alguna. Además, la actualización es más ágil que la de una aplicación, como indicaremos un poco más abajo.

Lo que hicimos fue plantear una versión aligerada de la web que fuese funcional en teléfonos Nokia, Motorola, LG, Sony–Ericsson, Samsung y demás.

Por desgracia, y por una campaña sin duda exitosa de Apple, es común identificar la web móvil con el iPhone. ¿Por qué? Bueno, sólo estamos haciendo suposiciones, pero es probable que los clientes consideren que una web en un móvil debe verse igual que a la que acceden con sus equipos de sobremesa. Y sí, el Safari de iPhone es el medio óptimo para obtener ese resultado. La web móvil para ellos no es una cuestión de los contenidos o la funcionalidad apropiados al medio con el que los proporcionan a sus clientes, sino una mera cuestión del dispositivo con el que acceder a su página web.

Siendo así, el cliente no podía comprender la necesidad de una versión .mobi de su sitio. Y es que, en algunos momentos, este trabajo es como predicar en el desierto.

¿Por qué una versión web específica para iPhone en lugar de una aplicación nativa?

En principio, estamos en contra de que nuestro trabajo a la hora de desarrollar una web móvil se centre en el iPhone. Aunque es cierto que como desarrollador estoy enamorado de su soporte de CSS y de JavaScript —y que lo explotamos detectando el dispositivo, porque en eso consiste la mejora prograsiva—, hay un argumento demoledor en contra de desarrollar una web dirigida en exclusiva a éste: el iPhone sólo supone el 1,2 por ciento de los móviles que circulan por España. ¿A alguien se le ocurriría pedir que le desarrollaran una página web que sólo pudiera visitar un porcentaje tan bajo de usuarios de Internet desde sus ordenadores de sobremesa? No parece muy lógico. ¿Y por qué para móviles sí?

No obstante, todo el mundo tiene derecho a cometer sus propios errores, así que contestamos: «bien, sea entonces una versión exclusiva para iPhone», porque es mejor que al menos un 1,2 por ciento de usuarios tenga una buena experiencia que un rotundo 0 por ciento. Así, preparamos un boceto en un servidor de pruebas acompañado de su correspondiente presupuesto. A la mañana siguiente recibimos una llamada del cliente X, quien no cesaba de repetir «no, eso no, quiero una iPhone App como la de Y».

Entonces le explicamos por qué nos parecía que no era necesario, y que era mucho más útil la versión web.

Primero, crear una aplicación para iPhone presenta algunos obstáculos que ralentizan su desarrollo:

Segundo, para el usuario supone varios inconvenientes:

Con la versión web nos ahorramos todas estas complicaciones. Y por si fuera poco, si se guarda como favorito en la pantalla de inicio, su aspecto es virtualmente indistinguible del de una aplicación. Además, gracias a jQTouch, se puede configurar de una manera sencilla que la página se presente en modo de pantalla completa y con un icono de inicio personalizado.

Por último, para que merezca la pena el desarrollo de una aplicación, como indicábamos arriba ésta debe hacer algo que no pueda hacer la versión web, es decir, emplear las capacidades del dispositivo de modo intensivo. Pongamos un ejemplo. eBuddy en su versión para iPhone puede recibir notificaciones push y lanzar una alerta sin cortar una llamada, o cuando no se está atendiendo activamente el programa. Y más ejemplos podrían ser acceder a los contactos de la agenda, a las imágenes almacenadas, y un largo etcétera. Eso es una aplicación. ¿Una versión encapsulada y resumida de un sitio web? Eso es una idiotez.

Al final, nuestra argumentación no tuvo el resultado deseado, y el cliente X decidió buscar otra empresa que le desarrollara su «iPhone App como la de Y».

En conclusión

La visión de túnel es un trastorno ocular que consiste en la pérdida de la visión periférica, y que deja a los afectados con un campo visual central restringido, un pequeño círculo de visión clara rodeado de brumas. El iPhone, en algunos sujetos, tiene un efecto similar: con su visión reducida se obcecan en el dispositivo, y no son capaces de ver a su alrededor el medio de comunicación en el que tiene sentido.

Tampoco es de sorprender. Todas las novedades causan el síndrome de tecnotontunez; hace unos años ocurría lo mismo con Flash: se exigía la tecnología en un proyecto sin tener en cuenta si era apropiada a los contenidos, si se ajustaba a los objetivos de los usuarios, o si era la idónea para la finalidad de un sitio web.

En fin… paciencia.

Esta entrada se publicó el 18 de junio de 2010, se archivó en , y fue etiquetada como , , . Autor: Saúl González Fernández. Aún no hay comentarios ›.

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